martes, 17 de septiembre de 2013

Volver a la Fuente

Se dice en el Tao Te King: “volver es el movimiento del Tao”. Todos podemos ver las mil expresiones de lo que se conoce como Taoísmo.
Desde la práctica de ciertas artes marciales hasta el cultivo de la salud mediante un sistema bien definido (y efectivo), pasando por danzas, meditaciones singulares, pintura, y un largo etcétera, todo ello parece estar dentro de ese misterioso Tao.
 En la base que las diversas artes usan para hablar de su historia y fundamentos está la enseñanza de los grandes clásicos Lao Zi, Zhuang Zi y Lie Zi, por citar sólo a los llamados canónicos. Sin embargo el punto de atención no está en ellos –que no sería lo importante- ni en su profundo mensaje –que es lo realmente importante-. El objetivo está centrado en un camino de realización de un superhombre en cada uno de los practicantes. Hemos perdido la Fuente para seguir el curso del río y deleitarnos en los valles. Quiero advertir ante todo que hacer esto no es en absoluto un error. Es, de hecho, una opción que reporta grandes beneficios y recompensas. Es un camino hermoso, digno, y que no debe quedar sólo en la tradición oriental, porque forma parte de la gran herencia de la cultura humana.
 Pero no es el camino del Tao que no puede ser expresado con palabras…
 Una ayuda para volver a apuntar hacia la Fuente, el Tao, la Naturaleza Original, la Mente Pura:
·  Cesa de llamarlo Tao, recuerda que lo llamamos Tao aunque en verdad es innombrable.
·  No lo identifiques con una manifestación particular (comida, hábitos de vida, cultura china…) se trata de una pureza en el modo de vivir de cada uno, no en un único modo de vivir
·  No te identifiques como seguidor del mismo a través de un modo particular (artes marciales, hábitos de vida, cultura china…)
·  Búscalo en lo más cotidiano, ordinario y cercano (árbol que hay cerca de tu domicilio, un hombre que prepara una caña para pescar, una mujer que sonríe, un perro que huele el suelo, un niño que juega con una pelota…)
·  Piérdelo en lo intelectual y siente cómo la sensación de pérdida es acompañada de algo más. Descubre qué es ese “algo más”.
 La Naturaleza Original y Pura, lejos de los condicionantes artificiales, y ajena a la búsqueda de identificación de un ego.

La inmortalidad no consiste en un cuerpo que no muere, sino en descubrir que no hay una vida ajena e independiente de todo lo demás. La eternidad se manifiesta en el cambio. Aquello que permanece bajo todos los cambios, ahí está la Fuente.
Las etiquetas ayudan a "apuntar hacia la Luna, pero no son la Luna".
Liáng