jueves, 15 de noviembre de 2012

Entrando en el fuego

La única manera de obtener el máximo de apertura es vivir cada instante sin una sola idea preconcebida. Si no, nos resistimos a eso que no encaja en nuestro modelo. A pesar de lo mucho que sepamos o de lo evolucionados que estemos, hemos de dejar todo eso y entrar en el misterio desnudos y sin defensas.

A veces, sin ninguna respuesta a la que asirnos, nos parecerá como si no fuéramos nada. En otras ocasiones, apabullados por la rugiente vorágine de la vida, nos parecerá como si lo fuéramos todo al mismo tiempo. Estas dos impresiones son en verdad las dos caras de una misma moneda. Son un preludio de lo que ocurre cuando la barreras de nuestra personalidad se vuelven porosas. Entonces encaramos la vida directamente sin nada que mengüe en intensidad. En estos instantes percibimos claramente cómo el "yo" con el que cargamos no es más que una herramienta de nuestro organismo, un sistema que nos permite funcionar, pero también nos damos cuenta de que, milagrosamente, tenemos la habilidad para abirnos paso a través de él.

Raphael Cushnir

lunes, 5 de noviembre de 2012

Las enseñanzas de mi madre, de Hua-Ching Ni

El misterioso Tao, sereno, natural y fuente de todo cambio en el universo, puede ser descubierto en la vida de todos los días. Como también advirtió el maestro Fa Chāo Shakya en un comentario en este mismo blog: La enseñanza de ser como el agua realmente maravilla su simpleza, y como simple que es "casi imposible" que la "logremos" poner en práctica habitualmente. Si fuera compleja el intelecto encontraría cientos de teorías de como "hacerla"... La gente persigue las cosas complicadas porque parece que así se marca un dualismo entre los "adeptos" y los que no lo son, cultivando el ego de las personas y su propio engaño.

El Camino no pertenece a conceptualización alguna, ni siquiera al taoismo y a sus enseñanzas (por muy buenas que éstas sean en aspectos tan fundamentales como la vida sana y el arte de la longevidad). La intuición del Camino del Cielo ha estado en muchas personas de orígenes distintos, tanto temporales como geográficos. El problema está en que muchos seguidores se quedaron con las cosas que dijeron sin entender jamás el origen de todas esas palabras, en un estado por encima del dogmatismo del lenguaje.

El Camino sigue al orden natural de las cosas. ¡No puede haber nada artificial ni dualístico en esto! En el mundo natural, cada cosa tiene su causa y su misión/necesidad vital/sentido. No se trata de un capricho sino de una expresión de todo lo demás en aquella parte. La parte y el "todo lo demás" son lo mismo y están en el mismo plano.

Así, la búsqueda de este "orden sin orden impuesto", de este fluír natural, también puede encontrarse en lo más sencillo de nuestra propia vida.

En el libro El Tao de la vida cotidiana (Entering the Tao), Hua-Ching Ni nos habla de la gran lección que su madre le ofreció cuando éste era un muchacho que se encerraba persiguiendo la sabiduría intelectual de los grandes maestros:

[Mi madre] Me dijo: Crees que el Tao es citar nobles frases de los libros. Meditar arriba, en tu habitación, a eso le llamas el Tao. Crees que leer esos libros te convertirá en amigo de los sabios. Crees que es el Tao, pero no lo es. Lo haces por tu propio placer. Has de saber que cuando yo era joven también tenía las mismas ideas fantásticas sobre el Tao, y me comportaba como tú. Creía que lo cotidiano y lo mundano era laico y profano. 
Pero mi mente se iluminó, descubrí qué era en realidad el Tao, y me casé con tu padre y os tuve a los cuatro. Desde entonces sé que tener hijos es el Tao, que criarlos, alimentarlos, cambiarles los pañales y hacer vestidos es el Tao. En la vida, todo lo que hagas con serenidad y sentido es el Tao (comentario de Liáng: mediten bien esta frase, pero por favor no la tomen como una definición formal o un concepto).
Todo lo que esté más allá de tus obligaciones, de la contribución y actitud positiva hacia la vida, no es el Tao. Si no creyera que es el Tao, ¿para qué traerte al mundo? ¿Para qué continuar con la rutina diaria de lavar, cortar los alimentos, cocinarlos, servir las verduras y el resto de la comida y esperar que vengáis a comer? Lo hago porque creo que es la auténtica vida.
No me engaño en ningún momento. Vivo conectada con el Cielo, siento respeto por mí misma y valoro mi trabajo. Siento que vivo con rectitud, no me aprovecho ni dependo de nadie: hago lo que debo hacer y viviendo de ese modo no necesito plantearme si tengo el Tao, si necesito alcanzarlo o cualquier otra cosa.
Crees que leer textos sagrados y tener un grupo de personas que te escuchen es el Tao, pero no es cierto, ése no es el modo de practicar el Tao.

-Hua-Ching Ni

martes, 30 de octubre de 2012

El hombre sabio, de Chuang Tzu

El sabio no es aquel que atesora conocimientos, sino el que practica el arte de la vida, entendiéndola siempre desde dentro, sin lo artificial de aquellos que la juzgan como ajenos o superiores al mundo. Desde el reposo y la tranquilidad el Camino se despliega ante él y lo puede encontrar en cada cosa que hace, porque sigue su propio Dharma. En este escrito, el maestro Chuang nos dejó su visión del hombre sabio:


Para el hombre sabio,
vivir es estar en armonía con los movimientos del cielo,
morir es parte de la ley del cambio.

Descansar es compartir los poderes del Yin,
y trabajar es mecerse en el Yang.

El sabio no busca ganancias
y no es vulnerable a las pérdidas.

Responde solo si le preguntan,
se mueve solo si lo empujan.

No tiene en cuenta los artificios de los filósofos,
ni el saber de los libros,
solo sigue su naturaleza.

Su vida es como una barca movida por el agua,
su muerte es como un reposo.

El agua permanece limpia si nada la
oscurece y tranquila si nada se interpone a su paso.
Si algo obstruye su camino pierde su
tranquilidad y su transparencia.

Igual que el agua es el hombre sabio y así
son sus poderes naturales.

Chuang Tzu

jueves, 27 de septiembre de 2012

En el mundo y más allá de él

Liu I-Ming (1737-?) fue uno de los últimos maestros taoístas conocidos en la edad moderna. Tras muchos años de viajes buscando la realidad de la enseñanza fundamental del Tao, advirtió apenado que la gran mayoría de practicantes se habían desviado del Camino original. Seguían duras prácticas secretas y otras creencias supersticiosas para logros meramente materiales y vanidosos. Había muchos autodenominados maestros iluminados que pretendían alcanzar fama y prestigio. "La gente persigue otras cosas y ha perdido el Tao verdadero".

Cuando alcanzó su experiencia trascendental comunicó que fue "como si viera al mundo entero en la palma de su mano y descubriera el Tao allá donde estuviera". Tiempo después escribió una serie de comentarios sobre los textos clásicos, para clarificar el mensaje eterno que está más allá de toda cultura y más allá de la conceptualización.

Entre sus comentarios está el que habla sobre estar "en el mundo y más allá de él":

El bienestar es algo importante para el Tao. Una vez que encaminas al Tao ¿por qué temer la vejez? Los espirituales inmortales nos han dejado métodos para obtener la energía vital que los aspirantes deberían practicar con mucho empeño. El hecho de volver a la raíz produce un té (virtud) que prolonga la vida. El hecho de volver la atención al interior es un bálsamo restaurador. Si no te cultivas en esta vida ¿cómo vas a saber a qué camino volver en la vida futura?

La armonía es importante para el Tao. ¿De qué sirve el escapismo quietista? Uno de los antiguos sabios se sirvió del comercio para realizar el Gran Camino. Otro cultivó el árbol espiritual trabajando como funcionario. El camino para trascender lo ordinario consiste en estar en el mundo, pero estar más allá de él. Al ser indiferente a la sociedad a pesar de vivir en la sociedad, uno entra en el refugio de los inmortales. Desde la antigüedad, han existido muchas personas que se han perfeccionado a sí mismas en los pueblos y en las ciudades.

LIU I-MING

Todavía muchos llegan al final de sus días buscando la inmortalidad del cuerpo, habiendo invertido gran parte de su tiempo y esfuerzo. Conocer la inmortalidad es ver la no-existencia. "Todo lo que nace un día, morirá otro", y sólo el creer en el falso 'yo' de las cosas les da existencia efímera. ¿Quién da existencia a qué cosa? Sutilmente y en silencio se escucha el río que emana de la Fuente.




viernes, 21 de septiembre de 2012

La Virtud del Agua

Lao Tse (también llamado Lao Zi o Lao Tzu) sentía una profunda reverencia hacia el agua. Observando la Naturaleza se daba cuenta de que ésta representaba la mayor virtud del Tao. El agua caía del cielo y servía indistintamente a todos los seres adaptándose y cambiando de un lugar a otro para finalmente retirarse allá a las profundidades de la tierra cuando su trabajo hubiera concluido.

Es mejor ser como el agua,
que beneficia las diez mil cosas
Y no compite.
Se concentra donde los humanos no les interesa vivir,
cerca del Tao.
Vive en un buen lugar.
Mantén tu mente profunda.
Trata bien a los demás.
Sostén tu palabra.
Construye reglas justas.
Actúa correctamente.
Trabaja cuando es el momento.
Solamente no compitas,
Y no te irá mal.
(Tao Te Ching, VIII)

Por otro lado en la parte del clásico del "Te" (traducido normalmente como "virtud"), Lao Tse expone a través del agua la sutileza de la mayor de todas las fuerzas, fluyendo hacia el cambio sin imponer el cambio, sin conflicto, sólo actuando con todo lo demás y no en su contra. Lo débil y lo suave es el Camino mismo, por eso no podemos verlo ni tomarlo con las manos.

Nada en el mundo es tan suave y débil como el agua;
pero cuando ataca es dura y fuerte,
nada puede conquistar tan fácilmente.
Lo débil vence a lo fuerte,
lo suave vence a lo duro.
Todo el mundo sabe esto,
pero nadie lo logra.
Por lo tanto el Sabio dice:
Acepta la podredumbre de la madre tierra
y devendrás el amo de su suelo sagrado.
Acepta la mala fortuna de un país
y devendrás del rey bajo el cielo.
Las palabras verdaderas asemejan sus opuestos.
(Tao Te Ching, LXXVIII)

Nota: "aceptar" sería no atacar con el ego a las cosas tal cual son, entenderlas y percibir en todas ellas las causas, así como el Camino mismo manifestándose.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La Rueda del nacimiento y muerte

En las enseñanzas del Buda, se nos habla del ciclo del nacimiento y la muerte. "Todo lo que nace un día, debe de morir otro". Es así como nos acercamos a la impermanencia de todas las cosas, incluidas aquéllas hacia las que tenemos apego. Su pérdida llevará al sufrimiento.
Del mismo modo, las personas nacen y mueren a cada instante, dependiendo de su propio estado mental. Es entonces cuando se dice que renacerán en un infierno, en un mundo celestial o en uno humano. Estando atentos a este hecho es posible superar la ignorancia y salir de la rueda. Ello seguirá "su naturaleza" pero la mente permanecerá en calma, no deseando esto ni repeliendo aquello.

En el sutta Nipata se dice que se escuchó al Buda predicar:
"A partir del final de la ignorancia llega el fin de las acciones-deseos. Con el final de las acciones-deseos llega el final de la conciencia. Con el fin de la conciencia llega el fin del nombre y de la forma. Con el fin del nombre y de la forma llega el fin de los sentidos. Con el fin de los sentidos llega el fin del contacto. Con el fin del contacto llega el fin de las sensaciones. Con el fin de las sensaciones llega el fin del anhelo. Con el fin del anhelo llega el fin del apego. Con el fin del apego llega el fin del devenir. Con el fin del devenir llega el fin del nacimiento, y con el fin del nacimiento llega el fin de la vejez y de la muerte, el pesar, el lamento y de todo sufrimiento. Así es el fin de toda esta masa de sufrimiento."

"Toda acción voluntaria intencionada madurará en esta vida, en la siguiente, o en las vidas posteriores" (Anguttara Nikaya). Aquí está el origen de la entrada en el escenario de la manifestación y del nacimiento. La evolución de los nacimientos y su madurez es lo que conoce como Karma. Es la relación de las causas y de los efectos de todas las cosas creadas.

Desde el Vacío del ego toda acción es no-acción. Todo contacto y sentimiento son vistos en la lejanía y carentes de existencia. ¿Quién planta las semillas que han de convertirse en plantas? ¿Quién mueve ahora la Rueda?

El río atraviesa los valles y descansa en el océano.

lunes, 30 de julio de 2012

Asimilando la enseñanza por uno mismo

El Buda dijo a los kalamas de Kesaputta que poner en duda las enseñanzas era algo bueno. Que no aceptaran algo porque lo hubiera dicho autoridad alguna, ni siquiera la del Bendito, sino porque ellos mismos las hubieran probado y hubieran visto que eran buenas para ellos.

Ésta es parte de la gran enseñanza del Buda, quien predicó un camino para ser realizado en cada aspecto de la vida, no resuelto o terminado en un nivel intelectual. La Sabiduría budista es Sabiduría proveniente de la experiencia de haber vivido las enseñanzas, especialmente en lo relativo al sufrimiento y al cese del sufrimiento.

En verdad esto es conveniente para cualquier práctica interior o espiritual. Evitemos quedarnos en un nivel racional y movamos la rueda de la vida con esas mismas lecciones. De lo contrario sólo servirán para satisfacer la curiosidad del Ego.

Aquí se tiene un enlace al sutra de los kalamas con comentarios previos sobre la enseñanza del mismo por Buddhadasa Bhikkhu (cortesía de ACHARIA):
http://www.acharia.org/downloads/Help_the_Kalama_Sutta_help.pdf

miércoles, 18 de julio de 2012

Criticando y volviendo a criticar

Con qué facilidad el ego toma el mando y empieza a expresarse juzgando lo que ve a su alrededor. Esto es especialmente notable cuando nos desagrada algo y buscamos a través del juicio hacer a otros partícipes de nuestras convicciones. Muchas veces nuestras críticas apuntan mucho más allá, y englobamos a toda una persona o grupo de personas bajo una clasificación debida a una acción puntual.


Hagamos algo para aproximarnos a esto, preguntémonos "quién soy yo" pero desde la perspectiva de las personas que interactúan con nosotros día a día, conocidos y desconocidos. Nos podríamos encontrar con respuestas desde sus hipotéticas bocas como:
(un vecino) "eres una persona discreta y silenciosa"
(alguien que coincidió contigo en una fiesta) "eres un chillón"
(un conductor que iba en un coche como tú) "eres un conductor amable porque me has cedido el paso"
(otro conductor): "eres un maleducado porque no me dejaste incorporarme a tu carril"
y tantos otros ejemplos...


¿Quién o qué somos en realidad? Nada de eso. Todas esas conductas por las que otros nos han juzgado han sido sólo eso: hechos sueltos. Sin embargo solemos buscar hechos repetitivos para definir a una persona, pero vuelve a ser lo mismo: hechos sueltos que se repiten más o menos veces. Cualquier conducta o acción tiene un inicio y un fin, ya que su naturaleza profunda está vacía. Por lo tanto ¿qué somos? Lo más aventurado sería decir "somos algo o alguien que hace cosas". ¿Puede ese algo ser bueno o ser malo? En realidad no, porque lo que en verdad calificamos como tal, dentro de un contexto social (y como tal relativo, no absoluto), son los hechos sueltos, las acciones. Aquí tenemos la advertencia: en realidad estamos juzgando las acciones, no a las personas.


Teniendo esto presente evitamos caer en el juicio del "ser" para indicar algo en el aspecto del "actuar en un contexto social". La existencia profunda de cualquier cosa es impermanente y vacía. ¿Puede este Vacío ser bueno o malo? ¿Flaco o gordo? ¿Madrugador o perezoso? Con los juicios sobre lo que algo "es" sólo nos condicionamos a nosotros mismos a mirar las cosas desde un único ángulo... y todo está sometido al cambio según la Ley de la Naturaleza. ¿Qué razón podremos tener entonces al respecto?

Si una persona hace una mala maniobra al volante es preferible decir "esta persona acaba de hacer una maniobra peligrosa/imprudente", antes que decir "este tipo es un mal conductor" (por no poner ejemplos cotidianos más malsonantes). ¿Conocemos en realidad cada minuto y cada segundo de la vida al volante de esa persona? ¿Acaso no puede estar en una situación límite de nervios o alteración debido a un problema y por ello hacer una mala maniobra al volante? Esto no justifica las "malas acciones", sólo pretende prevenirnos de confundir el "ser" con el "hacer una acción puntual".

Es preferible no dejarnos llevar por los juicios del ego. Pero vemos en el día a día más cotidiano que estas cosas suceden. ¡Estupendo! Usemos esto como un ejercicio de práctica, similar a la meditación vipassana (por favor, entiendan que no me refiero a que sea lo mismo, sino un enfoque similar). Cuando alguien haga algo y por el motivo que sea tengamos que comentar o valorar esa acción digamos "esa persona ha hecho tal cosa" en lugar de la crítica limitante y falsa de "esa persona es tal cosa". El juicio inmediato del ego es algo que se puede truncar viendo qué cosa está naciendo en nosotros (qué emoción, qué sentimiento, qué juicio de valor) y en base a esto comunicar algo no dependiendo del ego.

"Las cosas son como son", no buenas ni malas, mejores o peores y tienen su causa que les lleva a expresar su propia naturaleza. La causa última de todas las cosas (la verdadera "culpable" de todos los hechos) ha dado lugar a lo que hay de bueno y de malo, de dañino y de benefactor... ¿quién juzga la causa primera como esto o aquello?

Sin juicio, limitamos la expresión del ego y las cosas vuelven a ser simplemente cosas. Y pudiendo ver la naturaleza expresada en esto y en aquello, la Paz aparece por sí misma.

jueves, 12 de julio de 2012

Tomando consciencia y dejándola ir


En nuestro día a día más común, nos movemos en un estado mental orientado a objetivos: tengo que levantarme pronto y salir de casa rápido y no tener atasco para llegar al trabajo, acabar unos resultados para presentarlos al jefe, hacer tal o cual tarea al acabar la jornada laboral, planear el fin de semana, ver la película que emiten esta noche en la televisión…y cuando volvemos a la cama nos planteamos los objetivos del próximo día, tal vez adelantando diez minutos el despertador…

En este estado la mente está nublada por las proyecciones sobre los mil futuros posibles, “viviendo o creyendo vivir” en esos lugares imaginarios, donde piensa que se encontrará más completa al haberlos conseguido. La mente es la mente, y no se completa con las diez mil cosas externas a ella misma, sino que sólo se condiciona y por lo tanto se vuelve dependiente de las mismas.

El engaño está en creer que esa dependencia será conveniente para lograr la felicidad. Tratemos de presentar un caso de toda una vida desde la adolescencia de un muchacho que empieza a plantearse lo que desea para lograr esa felicidad:
-Cuando me vaya fuera de casa de mis padres a estudiar seré más feliz
-(una vez logrado) Cuando lleguen las vacaciones seré más feliz
-Cuando conquiste a esa chica seré más feliz
-Cuando empiece a trabajar y a tener dinero seré más feliz
-Cuando me case seré más feliz
-Cuando tenga hijos seré más feliz
-Cuando encuentre un trabajo mejor y tenga más dinero seré más feliz
-Cuando mis hijos sean mayores y tenga tiempo para mí seré más feliz
-Cuando me jubile seré más feliz
-Cuando pase esta enfermedad que tengo seré más feliz
-Cuando mis hijos vengan a visitarme y a pasar una temporada conmigo seré más feliz
-Cuando salga del hospital y me cure seré más feliz
-Si pudiera volver a ser joven, sano y libre sería feliz (volviendo a entrar en el ciclo de la corriente de desear esto o aquello)

Cualquier meta que esta persona se planteó sólo fue un “fin” temporal, carente de permanencia. Esa felicidad de la que se habla con facilidad es una chispa efímera de satisfacción de nuestros sentidos (los cinco sentidos físicos o los pensamientos mentales). Pero la sensación de satisfacción sólo genera apego a necesitar sentirse satisfecho, entrando en una espiral en la que nos preocupamos más por el “qué necesito ahora para sentirme más completo”, que por el hecho de “sentirnos” propiamente dicho.

Entramos así en un planning de vida sin fin alguno.  Estamos realizando un viaje a la playa y no dejamos de pensar en cuándo iremos a la montaña o a la ciudad. Estamos perdiendo así completamente lo único que realmente somos: el momento presente. No se trata de convencernos de que “ya estamos en el mayor logro posible y por lo tanto no necesitamos movernos de esta situación”, sino de ver con todo nuestro ser dónde estamos ahora y qué sentimos ahora. Ahora y sólo ahora, ello define lo que “somos”, no los recuerdos del pasado ni los pensamientos sobre el futuro. Y sin embargo es en la verdadera contemplación del presente, cuando vemos que todas las cosas vienen y van, aparecen un día y se van al otro. ¿Qué es lo que queda? Lo que siempre ha quedado: el momento presente. El cambio y la impermanencia son las características de todas las cosas, por lo que la idea de una “felicidad” verdadera no puede ser dependiente de las mismas.  

Si probáramos a quedarnos sólo unos poco segundos apuntando con nuestra mente al presente, descartando el moverla a situaciones del pasado o a pensamientos sobre el futuro, sólo contemplando el ahora ¿qué sucede? Nada… nada… las aguas en movimiento se calman y se vuelven transparentes pudiendo ahora “ver” más profundamente en nosotros mismos y en nuestro alrededor. Los deseos no nacen porque estamos ocupados plenamente “en el presente”, perdidos incluso de nuestra identidad, que es aquello que nos recuerda continuamente de dónde venimos (pasado), y dónde queremos llegar (futuro), dificultándonos el encontrar la paz del momento presente. 

La cosa más profunda es aquella que no tiene fondo. ¿Dónde acaba el momento presente si nuestra mente apunta al mismo?

miércoles, 11 de julio de 2012

Discurso de Linji (Rinzai)

De nuevo, un toque de atención para apuntar a la Mente Original. Extraído de La Enseñanza Zen de Rinzai:


El maestro dijo:
-Hoy los estudiantes del Buddha-Dharma necesitan buscar el discernimiento genuino (entendimiento verdadero). Si ustedes tienen un discernimiento genuino, el nacimiento y la muerte no les afectará; y estarán libres de ir y venir. No necesitan buscar por mérito alguno; él surgirá por sí mismo. Seguidores del Camino, los antiguos maestros tenían formas de hacer hombres. No se dejen engañar por nadie; esto es todo lo que yo enseño. Si quieren hacer uso de ello (el discernimiento genuino), entonces úsenlo ahora mismo sin demora o duda.

Pero los estudiantes de hoy en día no triunfan porque ellos sufren por la carencia de autoconfianza. Por esta carencia ustedes corren constantemente ocupados, dirigidos por las circunstanias (las diez mil cosas), de aquí para allá o de un lado para otro. Por lo tanto no pueden encontrar la liberación. Pero si pueden detener vuestro corazón de su carrera incesante tras la hélice de la voluntad, no serán diferentes al Buda y a los patriarcas. ¿Quieren conocer al Buda? No es otro que ese que aquí en vuestra presencia está escuchando el Dharma.


Simplemente porque carecen de confianza en sí mismos, se dirigen hacia el exterior y corren tratando de buscar. Incluso si encuentran algo allí, es sólo palabras y letras y nunca el espíritu viviente de los patriarcas. No se engañen. Venerables estudiantes del Zen, si no lo encuentran en este mismo momento, circularán en los Tres Mundos (deseo, forma y no-forma), por diez mil kalpas y mil nacimientos.


Seguidores del Camino, como yo lo veo , ustedes no son diferentes del Buda. Hoy en vuestras actividades diarias, ¿de qué carecen? El flujo de los seis sentidos (los cinco sentidos físicos y los pensamientos) nuca cesa. Quien logra verlo así es toda su vida un hombre que no tiene nada más que buscar.


Linji /Rinzai